Viviendo la vida en Silenciosa Desesperacion

Adiccion al celular

Esta semana mientras conversaba con una compañera de trabajo, observé una reacción en ella que me motivó a escribir este artículo.

Mientras proyectabamos nuestra agenda de trabajo de repente ella toma su celular y lo lanzó hacia su escritorio y así misma en voz alta expresa: “por qué tengo que estar revisando mi celular si no ha sonado?”

Ese interrogante hizo que autoanalizara mis acciones diarias y realmente no puedo decir con certeza cuántas veces reviso mi teléfono, pero me da vergüenza reconocer que quizá sobrepase el promedio que oscila entre 80 y 110 veces por día.

Me gusta el argumento del Papa Francisco en su exhortación apostólica “EVANGELII GAUDIUM” en el cual expresó: “La humanidad vive en este momento un giro histórico… este cambio de época se ha generado por los enormes saltos cualitativos, cuantitativos, acelerados y acumulativos que se dan en el desarrollo científico, en las innovaciones tecnológicas y en sus veloces aplicaciones en distintos campos de la naturaleza y de la vida. Estamos en la era del conocimiento y la información, fuente de nuevas formas de un poder muchas veces anónimo.”

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Llamado al respeto por el espacio del otro, en el mundo de la tecnología

Respeto-WhatsApp

No cabe duda que en la actual época de las telecomunicaciones, los diferentes medios que ha dispuesto la tecnología para mejorar nuestra forma de comunicarnos con los que amamos, con nuestros amigos, con los que tenemos gustos o ideales en común, con los que tienen que ver con nuestro trabajo y en general con los que son importantes para nosotros, han logrado su objetivo acercándonos a todos aquellos con los que requerimos o deseamos tener algún tipo de contacto.

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Papá, quien te dio permiso de publicar mis fotos?

Hija padre. redes sociales

No hay duda que las redes sociales han abierto nuevas posibilidades para compartir nuestro diario vivir y el de nuestros hijos a una escala nunca antes pensada.

Sin embargo, muchos padres nos hemos tomado la atribución sin pensarlo ni analizarlo detenidamente de “crearle” a nuestros hijos una “identidad digital” con la que ellos en el futuro probablemente no estarán de acuerdo.

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