en Empoderamiento, Motivacion

Siento que soy un fraude, pero no se lo digas a nadie

Comparte es artículo
  •  
  • 27
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
    27
    Shares

Créeme que lo he pensado más de 100 veces para sentarme a escribir este artículo, y la única razón por la que decidí hacerlo es para compartir una experiencia de vulnerabilidad personal contigo, porque estoy más que seguro no soy la única persona que se ha sentido así.

Así que hoy definitivamente me confieso: “En ocasiones he sentido que soy un fraude”…. sí por momentos he sentido esa desagradable sensación de ser un impostor,  aunque dentro de mí, en el fondo de mi corazón se que no he querido o tratado conscientemente de engañar a alguien, ese sentimiento ha aparecido ocasionalmente causando una vulnerabilidad en mi vida y en el logro de mis objetivos.

Preocupado por sentirme así, empecé a buscar respuestas, y no fue sino hasta hace pocos meses cuando descubrí que existe algo que se llama el “Síndrome del Impostor”.

El síndrome del impostor no es más que el miedo y la duda que hace que las personas cuestionen sus habilidades – incluso teniendo éxito en lo que hacen -, por lo que siempre andan en la búsqueda constante de validación externa. En pocas palabras, hace que sea difícil reconocer y celebrar las fortalezas y logros personales.

Me sorprendí al encontrar estadísticas que hablan que un alto porcentaje – entre el 70% y 80% – de las personas, en algún momento de la vida se sienten como un fraude o como un impostor, así que las probabilidades de que nos sintamos así son muy altas, y tu puedes estar en ese grupo en estos momentos.

El asunto se pone serio cuando dejamos que este síndrome nos afecte permanentemente y no tomamos acciones para romper con ese ciclo, pues no seremos capaces de disfrutar de lo que hemos logrado, estaremos siempre insatisfechos con nosotros mismos por lo que sentiremos y hasta creeremos que no somos tan buenos como la mayoría de la gente que nos conoce cree que somos.

De hecho, constantemente estaremos preocupados de que alguien nos diga que somos unos farsantes y que no merecemos nuestros éxitos, o de que alguien venga a decirnos que estamos equivocados. Esto hace que seamos incapaces de disfrutar de nuestros éxitos porque consideramos que no tenemos derecho a ello.

Cuando padecemos el síndrome del impostor no reconocemos nuestro valor, nuestros logros y capacidades, por lo que nuestros pensamientos son del tipo “soy un fraude”, “estoy aquí por chiripa”,  “se van a dar cuenta que….”, esta incertidumbre puede ser un rasgo de una personalidad insegura, pero es importante distinguir entre el síndrome del impostor y la sensación de inseguridad.

Las personas que la mayor parte del tiempo se sienten o son inseguras casi siempre tienen dificultades para alcanzar el éxito en lo que hacen, y por otro lado las personas con el síndrome impostor pueden haber alcanzado el éxito, pero sienten que no lo merecen.

Así las cosas, podemos ser exitosos en algo y experimentar el síndrome del impostor. Por ejemplo cuando restamos importancia a los halagos que recibimos por hacer bien nuestro trabajo, diciendo que otros lo harían mejor o  teniendo la sensación de no estar nunca a la altura; de no ser lo suficientemente buenos, competentes o capaces. Simplemente nos creemos unos impostores, un fraude.

Personalmente he experimentado la carga emocional que ocasiona este síndrome, que genera ataques de ansiedad, depresión, inseguridad, sentimientos y pensamientos frustrantes y negativos de “no dar la talla”, así como una constante auto-vigilancia para que nadie “descubra” que no somos tan buenos como parecemos.

Todo esto aumenta nuestros niveles de estrés y afecta a nuestra productividad porque a menudo postergamos tareas (procrastinamos) o trabajamos “demasiado duro” para justificar que el logro de nuestros resultados se debe a que le hemos dado duro al trabajo y no por nuestros talentos y habilidades.

No soy psicólogo, pero he descubierto que la solución para el síndrome del impostor es eliminar todas las creencias que nos hacen sentir que no merecemos el éxito, retomar y enfocarse en los objetivos personales y perseguirlos independientemente de lo que creamos que puedan pensar otras personas, porque incluso si nos equivocamos y hacemos las cosas de la manera incorrecta la retroalimentación de los demás nos servirá para mejorar, sólo así dejaremos que nuestra ansiedad desaparezca y seremos capaces de disfrutar nuestros logros y éxitos.

Por último como cristiano no puedo desconocer lo que Dios ha dicho acerca de lo que somos sus hijos:

“Ustedes son la sal de este mundo. Pero si la sal deja de estar salada, ¿cómo podrá recobrar su sabor? Ya no sirve para nada, así que se la tira a la calle y la gente la pisotea.

Ustedes son la luz de este mundo. Una ciudad en lo alto de un cerro no puede esconderse. Ni se enciende una lámpara para ponerla bajo un cajón; antes bien, se la pone en alto para que alumbre a todos los que están en la casa. Del mismo modo, procuren ustedes que su luz brille delante de la gente, para que, viendo el bien que ustedes hacen, todos alaben a su Padre que está en el cielo.” – Mateo 5:13-16

Esto me convence una vez más que Dios nos ha puesto en este mundo para cosas grandes: dar sabor y luz a este mundo, brillando (éxito) con nuestros dones y talentos para que cuando la gente vea lo que hacemos puedan alabarlo (es decir, estamos haciendo las cosas bien), lo que lógicamente también implica reconocimiento personal, porque somos sal y luz auténticas y no impostores.

Gracias por leer mi Blog. Por favor envíame tus comentarios sobre este artículo, son importantes para mi, estoy seguro que también serán de valor para otros lectores.

Artículos relacionados


Comparte es artículo
  •  
  • 27
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
    27
    Shares

Déjame un comentario

Comentario

  1. Un buen articulo.. Donde deja notar que el stress la depresion etc se apoderan del ser humano impidiendo lograr el exito…Felicitaciones Miguel.

  2. Jajja jamas.había escuchado.eso.del.sindrome del impostor. Porque la.sola frase me.lleva a pensar en una especie de enfermedad de engañarse a si mismo. Ser.uno.falso. pero le abono Miguel q es duro esto pero empiezas a sanar cuando lo.reconoces en ti y a partir de alli empiezas a volver a creer en ti en lo q.si tienes y lo q no aceptarlo y empezar a desarrollarlo. He aprendido q de todo se.puede aprender en la fortaleza que Dios nos.da cuando.nos.acercAmos a El. Salemos este mundo pronto para que.tenga.sabor.union y hermandad y no seamos como el egoista que proclama division guerra y mal.

  3. A veces nos cuestionamos por lo q hacemos y ponemos en duda de lo q hacemos… Muy buen articulo me gusta como cita los pasajes de la biblia, debemos tenerlo presente

  4. Sr. Miguel, definitivamente lo que usted plantea en el articulo es mas común de lo que pensamos, yo me incluyo en ciertas ocasiones me ha pasado.
    Las zonas de confort en las que muchas personas estamos, nos atrancan a que consigamos y aprendamos nuevas cosas y habilidades, nos estamos convirtiendo en Conformistas, no avanzamos. Todos tenemos talentos ocultos, tenemos que encontrarlos, Dios nos envió al mundo para ser felices.

  5. Muy bueno su artículo,muchas personas se encierran en ese no puedo y Dios nos dio muchas habilidades para bien de nosotros,lo que hay es sacarlas unos tienen facilidad para la pintura,ebanisteria,para tocar algún instrumento musical.es decir yo puedo y lo voy a lograr,quitar de nuestra mente el no puedo.Para adelante como el elefante.