en Politica, Reflexiones

¿Por qué creo que nada va a cambiar?

Comparte es artículo
  •  
  • 7
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
    7
    Shares

Antes que usted se sumerja en la lectura de este artículo, permítame decirle que esta es solo mi percepción de la realidad actual y no pretendo contagiarlo de mi “incredulidad”, sino invitarlo a pensar y reflexionar por sí mismo sobre el contenido de este escrito y aportar su granito de arena para intentar cambiar las cosas.

La idea de escribir estas líneas surge a raíz de la posesión del nuevo Gobierno en mi amada Colombia, gobierno que tiene muchos seguidores, pero así mismos detractores, pero que de alguna forma de ambos bandos todos esperan cambios de fondo en el país, pero sobretodo en las políticas de Estado.

No tengo dudas que nuestra sociedad, no solo en Colombia sino en América Latina está viviendo a su antojo, llevando nuestros países a un modelo social grave, en donde los ciudadanos hemos dejado de respetar las normas, quien quiere las quiebra con impunidad, y cada uno establece sus propios códigos en donde se pierde el respeto a los patrones de conductas sociales previamente establecidos, generando, este “nuevo modelo de vida” un estado de caos, desgobierno, desesperanza y desconcierto.

¿Por qué creer entonces que al llegar al poder un nuevo gobierno las cosas cambiarán?

Hoy día es común y nos hemos acostumbrado a pasarnos un semáforo en alto o en rojo, en las filas y estacionamientos ocupamos indebidamente los espacios destinados a las embarazadas, ancianos y discapacitados. Nunca queremos hacer una fila y procuramos por todos los medios usar la influencia o la fuerza para saltar los turnos, y la lista podría seguir.

La pregunta es ¿existe una explicación a esto? – La respuesta es sí: Se llama Anomia Social.

¿Pero qué es eso que suena como enfermedad? –

En efecto la Anomia Social es la enfermedad de la sociedad moderna, y no es más que la degradación o eliminación de las reglas sociales las cuales ya no son respetadas por los integrantes de una sociedad.

Recuerdo cuando era niño que un policía, un soldado eran respetados como autoridad y todos queríamos ser policías. Los ancianos eran respetadísimos, pero hoy nadie respeta ni a los policías ni a los ancianos, es más nadie respeta a nadie.

Me sorprende a veces en mi lugar de trabajo que me toca atender mujeres embarazadas a quienes le han puesto un cuchillo o arma cortopunzante en el vientre para atracarlas y hurtarles todas las pertenencias que llevan en ese momento. Ni siquiera hay respeto por una gestante y su criatura que aún está en proceso de formación.

Pero no es solo eso, el asunto va más allá. Esa degradación o eliminación de las reglas sociales ha sido causada o generada por la incapacidad del Estado de proveernos a los individuos lo necesario para vivir y lograr las metas como individuos y como sociedad.

Se convierte entonces esa incapacidad estatal en un bumerán, traducido en algo así como: si el Estado y el Gobierno no me cumplen, entonces yo haré lo que quiera y alcanzaré mis objetivos personales como pueda, a costa de lo que sea y pasando por encima de todos.

Lamentablemente hoy los gobernantes no tienen un interés real en solucionar los problemas sociales, solamente les importa la utilidad política. Lo social queda en un segundo plano.

No quiero ser malinterpretado, pero para el Estado y los gobiernos de turno es mucho más fácil entregarle contentillos a la gente con subsidios, que generar verdaderos cambios sociales elaborando estrategias que le permitan a la sociedad desarrollarse y tomar decisiones de cambio. Al fin de cuentas todos aquellos que reciben un subsidio tienen satisfecha una de muchas necesidades y a veces para algunos esto es suficiente, por lo cual en épocas electorales nuevamente reeligen una y otra vez a quienes garanticen dichos subsidios y ciclo continua.

Me entristece ver hoy en Colombia a personas que literalmente expresan: “Duque no es mi presidente” (aclaro, no soy Duquista, Uribista, Petrista, simplemente soy yo). Realmente es muy lamentable que una gran parte de los colombianos no se vea ni quiera verse reflejado en sus autoridades ni en sus instituciones ni mucho menos en su Gobierno, y todo porque la historia ha mostrado como la impunidad, la falta de transparencia, la corrupción se han tomado las instituciones del Estado generando esto en la sociedad conductas de violencia e inseguridad y desgobierno.

Quiero significar entonces, que para muchos el Estado y las formas de gobierno que hemos tenido últimamente no ofrecen ninguna garantía para creer que ese futuro diferente y mejor, que ese futuro de prosperidad social que todos queremos, pueda llegar.

Todo lo contrario, como he tratado de darlo a entender, ese escepticismo hacía los nuevos gobiernos hacen que un sector creciente de la sociedad se sienta desbordado por la desesperanza, pues en ese escenario de desconcierto es donde se incrementan las malas conductas sociales, la violencia, la inseguridad y el irrespeto a las normas establecidas, por lo cual muchas veces ante la ausencia de formas eficientes de autoridad por parte del Estado salen a relucir las conductas de justicia por mano propia en donde todos creen que tienen el deber moral de tomar la justicia que el Estado no ejerce, para poder recuperar la tranquilidad, el respeto y la paz, agravando más la situación.

Finalizo esta reflexión diciendo que no es el nuevo gobierno quien traerá los cambios sociales que se necesitan, aunque si tiene el Gobierno y el Estado la obligación de descubrir las fortalezas de la sociedad.

El verdadero cambio está en nuestras manos como ciudadanos, es hora de echar mano nuevamente a los valores morales de donde aflore el respeto mutuo y la sana convivencia. Si realmente queremos cambios sociales, todos tenemos la obligación de actuar, siendo conscientes de lo grave que está nuestra sociedad y desde nuestra individualidad recuperar esos valores perdidos mostrando conductas que permitan forjar un mejor futuro para las nuevas generaciones basado en el bienestar social, la esperanza y la moral. Todo esto se resume: El verdadero cambio comienza por mí.

Artículos relacionados


Comparte es artículo
  •  
  • 7
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
    7
    Shares

Déjame un comentario

Comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.