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¿Nuestro futuro está determinado o somos libres de elegirlo?

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¿PREDESTINACIÓN o LIBRE ALBEDRÍO?

Viendo la situación actual de Venezuela y por algunos asuntos personales, hace días tengo este interrogante en mi cabeza haciendo eco día y noche intentando hallar una respuesta.

El tema de la Predestinación y el Libre Albedrío es algo que ha estado en la cabeza de muchas personas a lo largo de la historia y realmente muchos están confundidos y decepcionados al no encontrar una respuesta a este tema.

¿Escogiste leer este artículo, o Dios ya había determinado que lo harías?

Si usted es uno de mis lectores, sabrá que generalmente enfoco mis escritos desde y hacia la perspectiva cristiana y este no es la excepción, así que espero lo lea hasta el final.

La predestinación y el libre albedrío son dos doctrinas que los cristianos a menudo luchamos por reconciliar. ¿Cómo puede Dios ser soberano y aun así responsabilizar al hombre por sus elecciones y decisiones?

Hemos escuchado, incluso yo mismo lo he dicho en mis escritos “somos dueños y creadores de nuestro propio destino” entendiéndose como esa libertad (libre albedrío) que tenemos los seres humanos por cambiar nuestra propia historia y hacer lo que nos propongamos.

Es allí entonces donde surge un interrogante complejo: si la predestinación es verdadera, ¿cómo puede haber libre albedrío?. Si desde antes que naciéramos Dios ya había escrito y predestinado nuestro futuro como es que yo tengo la libertad de cambiarlo?

Tremenda confusión.. cierto?

Pues bien, intentaré explicarlo a mi modo de ver las cosas.

Es preciso aclarar que el libre albedrío es un concepto religioso, moral y social que es fundamental para la filosofía y la mayoría de las religiones.

La creencia en el libre albedrío, equivale a la convicción de que, como individuos, los seres humanos estamos dotados de la capacidad de elegir nuestras acciones, de decidir entre distintas alternativas, y específicamente que, dado a su sentido moral innato, los humanos podemos discernir libremente el bien y el mal y elegir el bien, aunque a menudo no lo hacemos.

Por otro lado, la Predestinación es el concepto religioso y filosófico de que todo lo que sucede está destinado a suceder como lo hace y de ninguna otra manera posible; así, que se interpreta como “todo ya está escrito”.

El hecho de que surjan preguntas sobre este tema que son aplicables no solo a la salvación del hombre sino a los aspectos cotidianos de la vida, y que persistan aún sin una respuesta final, puede atribuirse a la experiencia humana de poder elegir responsablemente entre las opciones reales y al mismo tiempo estar abrumado por fuerzas aparentemente más allá de la capacidad humana de elegir.

Los cristianos hemos utilizado las doctrinas del libre albedrío y la predestinación como medios para expresar estas experiencias contrarias: por una parte, la voluntad soberana como acto de Dios; por otro lado, la responsabilidad humana de creer y hacer lo correcto.

Esto crea una tensión entre lo que creemos acerca de la irresistibilidad de la voluntad divina y lo que creemos acerca del poder de nuestro propio libre albedrío.

Como cristianos, decimos que Dios tiene un plan divino específico para cada uno de nosotros, y que a menudo interviene para lograr los resultados deseados.

Sin embargo, también sostenemos que somos dueños de nuestros propios destinos, que elegimos libremente lo que hacemos o no hacemos.

Entonces, cómo es la cosa?

Antes de seguir aclaro que este artículo no es un debate religioso.

Pero… retornamos al tema con las mismas preguntas: ¿Dios nos programa desde el nacimiento para vivir la vida que él nos ha diseñado? ¿O Dios nos dio libre albedrío para elegir nuestros propios caminos y destinos y vivir la vida que queremos?

Quizá usted cuando termine de leer este artículo me escriba un comentario y me diga que no le gustó, y tal vez me diga: «Usted plantea una pregunta pero no la responde»

El punto es que no hay una respuesta clara. Este es uno de esos misterios perpetuos que las personas deben resolver por sí mismos.

Los cristianos creemos en un Dios que es todopoderoso, en un Dios que sabe el fin desde el principio, en un Dios que nos ama y dirige nuestros caminos, pero también creemos en nosotros mismos, creemos que nuestras acciones son nuestras y que tienen buenas o malas consecuencias, dependiendo de lo sabiamente que elegimos.

Como dije anteriormente, intentaré explicarlo a mi modo de ver las cosas y qué mejor manera que con un ejemplo:

Imagine que Dios ha predestinado que usted este año tendrá en sus manos un millón de dólares, sin embargo lo que no está predestinado es como usted obtendrá ese dinero.

Usted por ejemplo podría elegir trabajar duro muchas horas a la semana, sacrificando su salud y el tiempo de su familia o bien podría comprar un billete de lotería y ganarselo.

Pero también podría ir a un banco y robarlo y obtener su millón de dólares, pero al salir es capturado por la policía. Usted no puede decir: “No es mi culpa”, esto estaba predestinado a suceder.

Podemos entender entonces que aunque exista la predestinación somos responsables de todas nuestras acciones y estamos sujetos a una recompensa o un castigo por las elecciones que tomemos.

No se desanime si no entiende cómo es posible todo esto. El hecho de que Dios conoce el futuro y, sin embargo, mantenemos el libre albedrío en todo momento es uno de los grandes misterios filosóficos y teológicos de la humanidad. Mientras vivamos en el mundo físico, atados por los límites del tiempo, no podremos entender esta contradicción.

Lo que sí debe hacer es no quedarse de brazos cruzados y actuar conforme le dicte su corazón, actúe en dirección a sus sueños y metas, porque la verdadera respuesta de cómo funciona esto es desconocida para la mente humana. Simplemente no poseemos las herramientas para imaginar el reino infinito de la existencia de Dios.

Por último, en cuanto a Venezuela, parece que Dios ya determinado que ha llegado el fin del régimen. Sin embargo queda ver cómo actúa el pueblo venezolano para lograr su libertad. (Predestinación vs Libre albedrío)


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