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Mujer, he aquí tu hijo: Un homenaje a las Madres

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Hoy es el día de las madres, por lo menos en mi país Colombia y algunos otros países de América Latina.

Algunos me dirán, bah! El día de las madres debe ser todos los días, pero acaso la gente cumple años todos los días?

Considero loable que haya por lo menos un día en el año para reconocer y honrar públicamente el don maravilloso de la maternidad. No todas son mamá.

Desde mi perspectiva, creo que las mamás por diseño divino son las incubadoras de los milagros más grandes, son generadoras de historias únicas cargadas de amor. Amor que suele compararse sólo con el de Dios.

No puedo dejar pasar este día para exaltar a esas mujeres incubadoras de vida, luchadoras incansables, mujeres que desde el mismo momento que deciden concebir, inconscientemente aceptan dividir sus vidas entre sufrimientos y alegrías.

Nadie puede ocultar que desde las primeras semanas de embarazo el sufrimiento de una madre comienza a hacer sus primeros asomos.

O dime a quien le gusta sentir náuseas, vomitar, aborrecer alimentos y personas (todo sin querer queriendo) – todo un sin número de eventos que a veces terminan en hospitalizaciones. Yo que he visto a mi esposa, dime si esto no lleva implícito un sufrimiento por amor como ningún otro?

Luego viene la alegría del nacimiento, pero definitivamente como en estado de “stand by” el sufrimiento de una madre está allí esperando que algo lo active.

Nos enfermamos, ellas sufren, no hay para suplir necesidades, y aunque no se sabe como hacen ellas las suplen, pero sufren. Cuando nos va mal, ellas sufren. Crecemos y nos vamos del nido, ellas sufren, la lista puede ser extensa.

Es extraño, pero la vida una madre está dividida entre el sufrimiento, las tristezas y las alegrías.

En la tierra no existen otros seres tan especiales como las madres, seres incondicionales, llenos de amor y cuidados, atributos de Dios.

Pero sobretodo me sorprende el valor y fortaleza que tienen, incluso a algunas les toca el doble rol madre y padre.

Como hijos, es oportuno hoy que podamos honrarlas y reconocerlas públicamente, como el mejor regalo que Dios nos ha dado en esta tierra.

Incluso Jesús nos dio ejemplo de ello: “Jesús, viendo a su madre y al discípulo a quien él amaba, dijo a su madre , Mujer, he ahí tu hijo. Luego dijo al discípulo: He ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa.” (San Juan 19:26-27).

María estaba allí divida entre el sufrimiento por la muerte de su hijo y la alegría de saber que Dios estaba cumpliendo su propósito con la humanidad. Jesús honrandola, se asegura que después de su muerte alguien cuidaría de su madre y que en su vejez no estaría desamparada.

Solo puedo decir: GRACIAS MAMÁS DEL MUNDO, ustedes son únicas!


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