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en Reflexiones, Tecnologia

Generación de Idiotas, la Generación «I»

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“Temo el día en que la tecnología sobrepase nuestra humanidad; el mundo solo tendrá una generación de idiotas” –

Albert Einstein. 

Aunque realmente no se sabe quién es el autor de esta frase atribuida por años a Albert Einstein, lo único cierto es que hoy es una gran verdad.

No me disculparé con nadie si alguien se siente ofendido con este artículo, no obstante debo decir a mi favor que siempre he procurado ser respetuoso de las creencias y formas de pensamientos de cada ser humano, porque creo que la cosmovisión de cada uno es lo que hace podamos ser reflexivos ante las distintas teorías, ideas o pensamientos.

Soy de la década de los 70, nacido en el año 1975, pertenezco a esa generación que es demasiado vieja para ser “Milenials” (nacidos entre 1981 y 1999), pero tampoco encajo en la “Generación X” (nacidos entre 1961 y 1980), encontrándome como dijera la Teología Católica dentro ese “limbo” generacional, o sea, ni de aqui ni de allá, por eso ahora se nos llama “Xennials”.

Para entender mejor esto, es preciso aclarar que los Xennials crecimos en un mundo en el cual experimentamos una infancia analogica y una madurez digital. Recuerdo que hacía mis trabajos de colegio hasta bachillerato en una máquina de escribir análoga y rogaba a Dios no equivocarme, luego con una maquina eléctrica Brother que tenía memoria y podía escribir el texto primero para luego imprimir la línea, hasta por fin llegó WordStar, un procesador de textos para el sistema Operativo DOS, no se imaginan lo emocionante de estos cambios, de allí nació mi amor por los computadores y la programación (me dije, este es el futuro… jajaja). 

Ahora… volviendo al tema principal, los de mi generación hemos visto cambios que otras generaciones no han visto, o si los han visto, para ellos han pasado desapercibidos, pero para algunos todos estos cambios han tenido impactos en nuestras vidas, incluso impactos en nuestra ideología y quizá por eso es que algunos sentimos cierto malestar.

Si bien es cierto, cada generación desdeña la anterior, hoy día la situación ha tomado rumbos inimaginados con la nueva generación a la que yo llamo “Generación I”, la Generación de Idiotas

Con esta nueva generación muchas cosas preciadas se han perdido, como los valores, el respeto desapareció, solo existe el concepto, y aunque tenemos una generación con exceso de educación es una generación con poca educación, una generación que no respeta autoridad, son tan optimistas del futuro que creen que tienen a Dios agarrado de la mano, y lo peor es que se autodenominan de pensamiento independiente, pero si alguien estupido hace una estupidez a ese siguen a ojos cerrados.  

Esta es la generación de tolerancia cero, una generación a la que los padres y el Estado le hemos quitado la capacidad de diferenciar entre lo correcto y lo incorrecto, es decir les hemos hecho aborrecer el juicio moral, pero los hemos convertido en grandes “revolucionarios” y en grandes críticos de todo y de nada.

Ahora bien, esta es una generación totalmente confundida y lo peor que es que los padres tenemos la culpa, les quitamos responsabilidades, les hemos quitado la oportunidad de vivir sus propias experiencias de éxitos y fracasos, nos convertimos en eso que llaman “Padres Helicópteros”,  queriendo estar en todo tiempo encima de ellos, quizá con las mejores intenciones pero llegando a los excesos de sobreprotección, exceso de gustos, exceso de control y exceso de búsqueda de la perfección.

Defiendo el hecho de que tenemos que estar comprometidos con nuestros hijos y con los que ellos quieran hacer de sus vidas, para orientarlos de la mejor manera, pero no podemos perder de vista que son ellos mismos quienes deben descubrir lo que quieren y necesitan para la vida.

Debemos entender que no le estamos haciendo un favor a nuestros hijos al pasar nuestro tiempo preparándoles el camino en lugar de motivarlos a darse cuenta que la vida es una montaña rusa de altibajos y que deben –ellos mismos- prepararse para el camino que deben seguir, porque cuando inevitablemente despierten al mundo real y descubran que no están calificados para nada, será un despertar muy desagradable, se darán cuenta que pertenecen a una generación de idiotas e inútiles, y que el tiempo perdido no se puede recuperar. 

A estas alturas, quizás pienses que llamarlos “Generación de Idiotas” es bastante peyorativo, pero no lo es, es más, creo que esta es una de las generaciones más inteligentes que ha “parido” la humanidad, pero lamentablemente están más ensimismados que cualquier otra generación. 

Como dije anteriormente, algunos sentimos cierto malestar, y es por el hecho de saber que históricamente cada generación se preocupa por la siguiente, pero que nos espera con esta “Generación I”, que no tiene responsabilidades, que ha sido mimada por todos?, una generación que no quiere estudiar porque se dio cuenta que hacer estupideces en Youtube, Facebook, Instagram o cualquier otra red social les asigna el título social de “Influencers” que los eleva a la categoría de grandes personajes públicos?  – Con todos los beneficios económicos que trae consigo tremendo título.

Las preguntas serias son: ¿Qué nos espera en el futuro con la Generación I? ¿Será posible que atrapados en ese mundo ideal de idiotez de repente podrán emerger nuevos ciudadanos comprometidos con un mundo mejor? 

La respuesta, por supuesto, es que no pueden. Nunca sucedió antes y no sucederá ahora. Una generación de idiotas siempre tendrá el gobierno que merece, un gobierno más idiota y narcisista, menos próspero, menos responsable que poco a poco nos conduce a mundo menos libre.

Es aquí donde toma fuerza la frase inicial: Temo el día en que la tecnología sobrepase nuestra humanidad; el mundo solo tendrá una generación de idiotas.  Ese desequilibrio quizá era lo que temía el autor. 

Vuelan muchas ideas en mi cabeza, quizá no cambie el mundo, tampoco puedo garantizar que los que me lean “me escuchen”, pero esa realidad no me exime de la obligación moral de tratar de encaminar a mis hijos en la dirección correcta (y no porque yo lo crea o lo piense), sino porque por más impopulares que sean algunas de las viejas ideas todos los “Xennials” sabemos que son mejores, y es aquí donde uno se da cuenta que no hay verdades indiscutibles, y que cada idiota puede decidir y declarar que idea o verdad  es correcta para el. 

Para terminar, que quede claro que la idiotez imperante hoy, es más culpa de las generaciones antecesoras (tenemos la culpa), pues no se convierte a una generación en idiotas y arrogantes a menos que haya un esfuerzo por parte de sus padres, maestros y Estado.

Con la complicidad de los padres helicópteros y el Estado, los maestros perdieron toda autoridad y ahora temen confrontar de manera constructiva los comportamientos inadecuados de los pequeños y tiernos angelitos irreverentes e irrespetuosos enviados desde casa. – Bueno ahora en la virtualidad – 

Si leíste hasta aquí, Felicitaciones!. Probablemente no seas de la generación de idiotas, significa que aun te gusta leer textos que te hacen estar entre dos o más pensamientos. 

No diré nada más. Amen!.


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Comentario

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  1. Felicito al autor de este artículo: La «Generación del Idiota» (útil a las causas «supuestamente revolucionarias’), se siente identificado con ser parte del hombre-masa-idiota y su producción intelectual vacía de valores. ¿El futuro es más estupidez?…

  2. Hola Miguel! Te llamas exactamente como mi difunto abuelo y por eso te he encontrado. Producto de la casualidad (o, cómo me gusta llamarlo a mí, de la causalidad). Quería decirte que he alucinado con tu certero texto (y no he sido el único, a un amigo mío también le ha encantado). Quiero animarte a seguir escribiendo estos textos tan buenos sobre los Xennials porque me siento muy identificado con lo que has escrito. Felicidades a ti! Sergi Atencia Sánchez (SAS)