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Cuando la “Paz de Dios” no es la paz de Dios

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Antes de sumergirse en este artículo es importante que usted tenga en cuenta que aunque siempre he dicho que no pretendo “cristianizar” mi blog,  debe saber que este es un artículo escrito por un cristiano para cristianos y no cristianos creyentes en Dios, que entienden algunos conceptos y principios cristianos.

Siempre hay algo que me motiva a escribir, y esta vez fue una imagen que vi en un estado de WhatsApp que dice algo más o menos así: “Sabes que una decisión es correcta cuando Dios pone paz en tu corazón”

Algunas experiencias personales me dicen que esta frase no es del todo cierta, por tanto llegué a la conclusión que muchas veces la “paz de Dios” no es la Paz de Dios.

Pero.. qué herejía es esta?…

Muchos cristianos con frecuencia justificamos nuestras decisiones y acciones diciendo: “Me siento tranquilo y feliz, tengo paz en mi corazón, por eso se que es la voluntad de Dios” o “Tengo mucha paz, sentí que Dios me habló” o frases similares que se han vuelto comunes en el hablar cotidiano.

Hoy día es muy común encontrar a personas que dicen: “Dios me habló”, “Dios me dijo”, cosa por la que los evangélicos eran criticados, pero hoy se las podemos escuchar a cualquier persona.

Toda esta terminología que ya no pertenece solo a los evangélicos, pareciera que que ha cobrado vida propia en el contexto de la toma de decisiones personales, pero a la vez muchos quieren hacerlas ver como la prueba fehaciente que Dios está de acuerdo con lo que están haciendo, así sea malo o inmoral.

Así las cosas, cuando decimos: “Siento paz sobre esto aquello”, lo que realmente estamos queriendo decir es que Dios está “aprobando” o ha “aprobado” mi decisión, así sea mala o inmoral. Esa no es la paz de Dios.

Eso de “sentir paz” o cualquier otra expresión similar como “Dios me dijo” se está utilizando como un barómetro para medir el grado de paz interior y así poder hacer lo que a nuestro antojo creemos que debemos hacer u obligar a otros a que hagan, y esto aplica a cualquier cosa o decisión en la vida.

Cuando decimos que “tenemos paz”, eso solamente significa que nos sentimos bien con lo que estamos haciendo o pensamos hacer. Me pregunto entonces: ¿Es la Paz de Dios subjetiva?.

No siempre que “tenemos paz” sobre algo quiere decir que sea la voluntad de Dios o que Dios esté de acuerdo, simplemente lo que hay es una ausencia de conflicto emocional que nos hace sentir bien, sobretodo cuando anhelamos hacer o tener una cosa con ansias.

Que ya no nos sintamos mal con respecto a algunas de nuestras decisiones es normal, por algo Dios nos dejó el libre albedrío. La misma sociedad con su pérdida de valores poco a poco nos ha llevado a considerar lo que está mal como si fuera bueno. Casi no se puede distinguir entre lo bueno y lo malo, por eso al tomar decisiones personales siempre queremos involucrar a Dios con su “paz”, porque si algo sale mal, él tendrá la culpa.

En mi experiencia personal, debo decirte que no siempre vamos a sentir la “Paz de Dios” cuando estamos haciendo las cosas bien, o como se diría en el argot cristiano: cuando estamos haciendo la voluntad de Dios, y el mejor ejemplo de ello es el mismo Señor Jesús.

Si usted conoce la historia, sabrá que la noche que Jesús fue llevado para ser crucificado, estaba orando en el huerto de Getsemaní y pedía al Padre “si es posible quita de mí esta copa” (Lucas 22;42). Jesús sabía que estar colgado en la cruz sería experimentar uno de los dolores más intensos y terribles que algún ser humano pudiera experimentar, sin embargo, al mismo tiempo estaba su resolución: “no se haga mi voluntad, sino la tuya”.

Le pregunto: ¿cree usted que Jesús tenía o sentía paz en ese momento?.

Esta fue quizá una de las decisiones más trascendentales y uno de los momentos más difíciles. Jesús estaba sufriendo un gran estrés mental y emocional, él sabía lo que estaba por suceder.

Pero hay algo que me sorprende: “y estando en agonía, oraba aún más fervientemente” (Lucas 22:44). Dice un documental que el estrés de Jesús fue tan grande que provocó una hematohidrosis, es decir que sus vasos sanguíneos literalmente explotaron y lo hacían sudar sangre. Me pregunto: ¿Era este un Jesús en paz?.

No mi estimado amigo, este no era un Jesús en paz, era un Jesús resuelto en su decisión de hacer lo correcto, de hacer las cosas bien, independientemente de sus sentimientos porque más allá de lo que sentía, estaba la misión encomendada por el Padre. Esa misión al ser ejecutada, cambiaría la historia todos los seres humanos.

A dónde quiero llegar… quiero llegar al punto de que podamos entender que eso de “sentir paz” no debe ni puede ser el barómetro para tomar decisiones. Debemos entender que Dios nos ha dado la capacidad de tomar nuestra propias decisiones y la paz que usted y yo podamos sentir por ellas, es el resultado de decisiones que agradan a Dios, independientemente del sufrimiento o la alegría, pero que seguramente cambiarán su historia y la de las personas que lo rodean.

Quiero dejarle este texto de las Sagradas Escrituras para su reflexión personal: “Yo les he dicho estas cosas para que en mí hallen paz. En este mundo afrontarán aflicciones, pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo.” – Juan 16:33

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