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Cada pueblo tiene el Gobierno que se merece

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Dentro los libros apócrifos de la Biblia, Eclesiastico 10:2-5 revela una verdad irrefutable:

“Cada pueblo tiene el gobierno que se merece.
Cuando el rey es ignorante, el pueblo acaba en la ruina;
cuando el rey es sabio, el pueblo prospera.
Dios tiene en sus manos el poder de gobernar este mundo,
y el poder de nombrar gobernantes.
Cuando llega el momento, elige al gobernante adecuado y le da su propia autoridad.”

Surge entonces un gran interrogante: si cada pueblo tiene los gobernantes que merece y si Dios “tiene” el poder de nombrar gobernantes, ¿en que nos estamos equivocando los votantes o electores de los países de América Latina?

Por lo que he leído de historia bíblica, me atrevo a asegurar que Dios “juzga” a una nación dándole el liderazgo político que se merece.

Puede sonar duro y quizá esa no es la idea que tenemos de Dios, pero cuando leemos 1 Samuel 8:13-17, nos damos cuenta que Dios le dio a Israel el rey o gobernante que ellos querían, un rey que literalmente les quitaría todo y los haría esclavos.

Hoy escribo como ciudadano sin el ánimo de convencerlo a usted a votar por X o Y candidato, u ofenderlo por mi cosmovisión. Escribo como cristiano al que le duele ver la polarización social que en torno a las preferencias electorales se teje en nuestros países de América Latina, hasta el punto de causar discusiones y divisiones laborales, familiares y hasta conyugales, solo por no tener la capacidad de aceptar que todos pensamos, actuamos diferente y tenemos nuestro propio criterio.

Para algunos es difícil aceptar que la “ira de Dios” viene en la forma de darle a la humanidad lo que la gente quiere, y no estoy hablando de tragedias ni nada similar, sino lo que muestra la Biblia en Romanos 1:24-26 donde se nos revela que Dios ha dejado que la gente haga lo que quiera hasta el punto que su autocomplacencia la lleve a la destrucción.

Ya no hay necesidad de diluvios como en los día de Noé, de fuego y azufre como en los días de Lot, ya no hay necesidad de eso cuando somos nosotros mismos los causantes de nuestras propias calamidades, porque vale más nuestro ego y el demostrar por encima de todo y de todos que tenemos siempre la razón y que nuestra idea es el amén final.

A lo largo de la historia podemos observar que los gobernantes jamás quieren “bajarse” del poder, pero también podemos observar que los pueblos siempre quieren seguir en la misma pobreza e ignorancia.

Nos quejamos de los malos gobernantes, pero es que nada ocurre por mera casualidad. Somos nosotros, el pueblo que elige, los que “engendramos” a nuestros gobernantes, por lo cual antes de quejarnos de sus malos gobiernos, deberíamos hacer un alto y reflexionar para no seguir “metiendo las patas”.

No cabe duda que nuestros gobernantes son el reflejo del tipo de sociedad que somos. Nos quejamos porque el policía de tránsito nos pide dinero para no inmovilizarnos la moto o el carro, pero preferimos darle la “mordida” o la “coima” antes de pagar la infracción por no tener los documentos o el vehículo en regla. Muchos estudiantes se quejan por que no pueden ingresar a la universidad, pero no asisten a clases, no estudian a conciencia para sus exámenes porque el “machete” como se le dice en Colombia a los apuntes escondidos son la salvación final y lo importante es graduarse.

Y qué decir del tráfico de influencia imperceptible que viola los turnos en las oficinas públicas porque es el “doctor” X y no puede esperar como cualquier otro cristiano, pasando incluso por encima de los servidores?

Luego entonces, al ver sólo los actos de corrupción de los “grandes” o de los gobernantes muchos se preguntan: ¿Qué hemos hecho para merecer a estos gobernantes?… pero qué diferencia hay con los “pequeños” actos del policía que te pide dinero para no hacerte un comparendo, o el estudiante que no va a clases, pero al final saca buenas notas por copiarse? o de aquel “doctor” del tipo “usted no sabe quién soy yo” que exige sea atendido por encima y primero que los demás que juiciosamente han tomado su turno en la fila de espera?

Definitivamente, la frase “todo pueblo tiene el gobierno que se merece” expresa una gran verdad, pues somos nosotros quienes permitimos y consentimos que las acciones que dan lugar a la injusticia y la corrupción se multipliquen.

Mi invitación, estimado lector es a que usted pueda elegir a su candidato con sentido crítico, no influenciado por las masas y el descrédito que se genera en la redes sociales. No venda su conciencia y no contribuya a que la injusticia y la corrupción se sigan multiplicando.

Pídale a Dios, le ayude a tomar su mejor decisión en esta época electoral, pero sobretodo que quienes nos gobiernen sean personas que se ocupen de sus obligaciones públicas en vez de buscar provecho para su beneficio personal. Si hace esto antes de elegir, estoy seguro que no se lamentará después.

Le agradezco compartir este artículo con sus amigos y conocidos.

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Comentario

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  1. Completamente de acuerdo con su postura, el pueblo es responsable de quienes le gobiernan.
    En el caso de actualidad lo importante es tener la capacidad de autonomía para decidir; lo anterior se hace difícil, sobre todo para aquellos que no han querido, ni quieren conocer la historia. No podemos tener la libertad para escoger, cuando no hemos conocido la historia y realidad de nuestros pueblos; si no deseas comprometer tu conciencia en un hecho electoral como el que se avecina, entonces te vuelves un avestruz. “Cuando los justos gobierna el pueblo se alegra; mas cuando gobiernan los malos el pueblo gime”. El Señor piensa en que pueden existir justos, aunque en otro texto pudiese decir que no hay un sólo justo; refleja lo anterior que debe existir en sana consideración alguien que pueda tener mayor capacidad y amor para gobernar y es ahí en donde debe descansar nuestra intención de voto. Yo no lamento tanto la polarización, lamento el poco interés que tienen muchos posibles electores en conocer y analizar las circunstancias que emanan de una u otra corriente política; son como hojas de conciencia que lleva el viento hacia donde sople más el viento del “meme” de la ignominia. Si no tenemos la capacidad de discernir y sobre todo el pueblo llamado cristiano, entonces estaremos conminados a tomar decisiones sin sabiduría y criterio personal. Venimos siendo gobernados por un sistema en el cual de una u otra manera nos vinculamos y nos comprometemos; por dar un ejemplo, yo no desearía estar bancarizado, me parecen son unos entidades despiadadas con el cliente, con el que juegan y ponen a jugar bajo sus leoninas condiciones; no obstante el sistema de gobierno me obliga a tener por lo menos una cuenta de ahorro bancaria, que dicen necesito tener para que me consignen mi sueldo; realmente desearía recibir un cheque y no estar expuesto a estos leones voraces devoradores de los recursos de sus depositantes. Las EPSs, creo no es difícil para alguien con dos dedos de frente, comprender que son un macabro negocio de los grupos económicos, en donde resulta mejor que muera el cliente, a que superviva. Que amor puede tener entonces un sistema en donde lo menos importante es el ser humano, creación de Dios nuestro Señor? Y pudiera manifestar muchos aspectos más acerca de lo que comprendo es este sistema torturador al cual soporté eligiendo a sus direccionados, representantes dignos de sus intereses y no de la “polis” a quien deben ir como un haz de bendiciones, todos sus esfuerzos.

  2. Hola, q buen artículo, a veces por la desesperación de la situación actual que vive nuestro pais nos lleva a un “sin pensar” y tomar desiciones equivocas creyendo q con un candidato X bajo sus promesas de fantasía cambiará todo, es mejor reflexionar antes de. Gracias.